¿Cuando hacer la amniocentesis?

¿Cuando hacer la amniocentesis?

La amniocentesis es una de las pruebas de embarazo que más preocupa a las mujeres embarazadas ¿Es necesaria? ¿Cuándo debo hacerla? ¿Qué me indicará exactamente? A continuación respondemos las dudas más comunes: 

¿Qué es la amniocentesis?

La amniocentesis es una prueba médica en la que se extrae líquido amniótico del útero de la embarazada. Para ello se utiliza una aguja que penetra la barriga mediante el ombligo. 

El líquido amniótico se encarga de proteger al feto durante la gestación, contiene células fetales y proteínas que nos da información sobre el estado del bebé después de un riguroso estudio. 

¿Para qué sirve la amniocentesis? 

Esta prueba se puede solicitar por varios motivos: 

Análisis genéticos. Nos permite detectar anomalías en el feto como el síndrome de Down. 

Análisis de pulmón. Se analiza el líquido amniótico para comprobar el estado de desarrollo de los pulmones del feto, comprobando así si el niño está preparado o no para nacer. 

Diagnosticar una infección fetal. Nos ayuda a evaluar la presencia de infecciones o enfermedades en el feto. 

Cómo tratamiento para la mujer embarazada.

Cuando está acumula demasiado líquido amniótico durante el embarazo, la amniocentesis extrae el exceso presente en el útero. 

Análisis de paternidad, Permite analizar el ADN del feto comprobando así quien es el padre biológico. 

¿Cuando hacer la amniocentesis?

La amniocentesis no es una prueba que deba realizarse en todas las mujeres embarazadas, ya que conlleva una serie de riesgos y por lo general no es un proceso agradable.

Indicaciones de la amniocentesis

Se recomienda hacerla cuando la madre tiene más de 35 años, ya que la edad avanzada de embarazo se considera un factor de riesgo. 

A partir de los 40 años de edad, la amniocentesis es casi obligatoria. 

Si existen antecedentes de complicaciones en el embarazo: Si la mujer embarazada ha sufrido abortos espontáneos en el pasado o si existen embarazos previos con alteraciones cromosómicas o malformaciones.

Cuando se ha realizado otra prueba previa y el resultado a sido alterado.

Aún así la mejor forma de saber si la necesitas es consultar con tu ginecólogo, él o ella podrán asesorarte sobre si conviene hacerla en tu caso y darte todas las pautas necesarias para hacerla más llevadera.

Riesgos

Aunque esta prueba nos proporciona una información muy valiosa sobre el estado del bebé, es importante tener en cuenta que también conlleva una serie de riesgos:

Derrame del líquido amniótico. Sucede en un número reducido de casos, el líquido amniótico puede filtrarse mediante la vagina. Lo habitual es que se pierda una cantidad de líquido muy pequeña y el embarazo continúe con normalidad pasada una semana. 

Aborto repentino. Cuando se realiza en el segundo trimestre existe un leve riesgo de aborto (las cifras oscilan entre el 0.1 % y el 0.3 %). El riesgo aumenta cuando la prueba se realiza antes de la semana 15 de gestación. 

Lesiones: En caso de que el bebé mueva alguna de sus extremidades al lugar donde se encuentra la aguja. Las lesiones suceden en muy pocos casos. 

Sensibilización al Rh. Esta prueba puede ocasionar que las células sanguíneas del bebé ingresen en el torrente sanguíneo de la madre.

En determinados casos esto puede ocasionar que la madre desarrolle anticuerpos, si esto sucede, después de la amniocentesis te inyectarán un producto sanguíneo llamado inmunoglobulina Infección.

En muy pocos casos puede causar una infección urinaria. Transmisión de enfermedades de la madre al feto. En caso de padecer una infección (hepatitis C, toxoplasmosis, VIH/SIDA…) esta se puede transmitir al feto mediante la amniocentesis. 

Como ves la amniocentesis es una prueba delicada que no debe realizarse en el 100% de los casos, si tienes dudas sobre si deberías o no hacértela comunícalo a tu médico, él te asesorará sobre si esta es la prueba que necesitas, preparándote para vividla de manera relajada.