Qué es la gestación subrogada

Qué es la gestación subrogada

Las soluciones de fertilidad han avanzado tanto en los últimos años que hacen posible que cualquier persona o pareja, independientemente del sexo y las condiciones físicas, haga realidad su sueño de ser padre o madre. Por un lado, están las técnicas sanitarias propiamente dichas: inseminación artificial, fecundación in vitro, donación de semen u óvulos, adopción de embriones, por citar únicamente las más conocidas. Pero también nos encontramos con la gestación subrogada, más conocida como vientre o madre de alquiler (aunque esta denominación no sea del todo correcta). Este sistema se basa en una gestación por sustitución con un contrato de por medio. Es decir, básicamente, se alquila el útero de una mujer para que acoja un embrión o embriones determinados y lleve a término un embarazo y el posterior nacimiento.

La gestante sustituta firma un contrato por el que acepta que se depositen el o los embriones en su útero y dar a luz a un niño que será hijo de la parte contratante (pareja o persona soltera). Estos embriones son, casi siempre, fruto del óvulo de otra mujer. Una vez fertilizado se implanta en su útero, con lo cual la gestante no tiene ninguna aportación genética hacia el bebé. Se trata de un proceso complicado en el que intervienen muchas partes: los padres intencionales y la madre gestante, por un lado; en ocasiones, un donante de semen, una donante de óvulos, o ambos. Con lo cual, es muy importante que exista siempre un contrato donde se detallen todos los términos, derechos y obligaciones de cada una de las partes.

La gestación subrogada no está permitida en todos los países. En Estados Unidos, donde sí lo está, se suele compensar a la madre de alquiler con cifras que van de los 30.000 euros en adelante. Sin embargo, en India se puede subrogar una gestación a partir de 8.000 euros. De ahí que algunas voces se manifiesten en contra de esta práctica alegando varios motivos: comercialización del cuerpo femenino, explotación de las mujeres en países desfavorecidos donde sí es una práctica legal.

En España la legislación no permite este tipo de prácticas. La Ley de Reproducción Asistida lo declara ilegal de manera expresa. De hecho dice que se considera nulo de pleno derecho, aunque posteriormente es cierto que los padres podrían reclamar la paternidad del bebé por vía judicial, presentando pruebas de ADN. De cualquier forma, se estaría cometiendo un delito, castigado por el código penal.

Por contra, la legislación española deja abierta la puerta a que una persona o una pareja subrogue la maternidad fuera de nuestro país. Es más, desde 2010 el Estado reconoce a estos niños puesto que la Constitución garantiza su derecho a la nacionalidad española y permite su inscripción legal en el registro civil después de algunos trámites.

Las razones por las que una persona o una pareja deciden recurrir a la gestación subrogada son varias. Por un lado, puede haber problemas de fertilidad graves que no hacen posible un embarazo en el propio cuerpo. Otro motivo puede ser que un embarazo sea un riesgo para la mujer, por razones de salud. Por otro lado, hay mujeres que no desean pasar por el largo proceso del embarazo y deciden encargar la gestación a otra persona. Y, por último, las personas solteras o las parejas homosexuales masculinas o transexuales que no pueden concebir por motivos fisiológicos. Todas ellas tienen en común un deseo claro de ser padres y ésta es una solución para dar respuesta a sus aspiraciones.

Aunque las legislaciones vigentes en los países van cambiando con el paso de los años para ir adaptándose a nuevas oportunidades planteadas por la ciencia, hay un rechazo definitivo y generalizado a utilizar para estos fines el útero de animales o de mujeres en estado de coma.

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