Cómo funciona la gestación subrogada

Cómo funciona la gestación subrogada

El procedimiento para llevar a cabo una gestación subrogada es el mismo para todas las personas independientemente de su sexo, estado civil o condición sexual. Esta práctica, que no es legal en España pero sí en otros muchos países, se produce cuando una mujer acepta por contrato llevar a término el embarazo de un embrión o embriones que no son suyos hasta que da a luz. Para hacerlo posible hay que recurrir a diferentes técnicas de reproducción asistida. Pero, en cualquier caso, se precisa siempre de un donante de semen, una donante de óvulos y una mujer que subrogue su útero para este fin.

Para la gestación subrogada los llamados padre intencionales (los que inician y financian el proceso para tener un hijo) pueden ser donantes de semen, de óvulos, de ambos o de ninguno de los dos. Es decir, se puede recurrir a esta técnica optando por semen o óvulos de donantes que son fecundados e implantados en un útero de alquiler. En este caso, habrá que elegir primero a los donantes y después a la gestante. En ambos casos, la mujer de la que proceden los óvulos se verá sometida a una estimulación ovárica que le ayude a generar varios óvulos. Ese proceso se realiza con inyecciones diarias para estimular los folículos, además de análisis continuos de sangre, ecográficos y un cuidadoso seguimiento facultativo. Después de extraen los óvulos y se fecundan en laboratorio (in vitro).

Muchas mujeres optan por someterse a la estimulación en su país de origen, ya que el proceso dura unas dos semanas. Y sólo al final, cuando los óvulos ya están preparados para extraerse y fecundarse, viajan al lugar donde se llevará a cabo la gestación subrogada. De esta manera se ahorran los gastos de la estancia de 15 días en el extranjero. Otras, optan por aprovechar sus propios embriones, sobrantes de procesos de Fecundación In Vitro a los que se ha sometido anteriormente. Cualquiera de estas opciones debe estar sujeta tanto a la legislación española como a la del país donde se realizará la subrogación, con lo cual siempre es aconsejable acudir a empresas o profesionales que nos asesoren sobre los términos legales de todo el proceso.

Mientras tanto, también se va preparando el útero de la gestante sustituta para recibir los embriones. Es posible realizar la implantación de uno, dos o tres embriones en función de los hijos que deseen tener los padres intencionales. Si el proceso cuaja, comienza el embarazo y la gestante debe someterse a controles médicos y de un tutor designado varias veces por semana para confirmar que todo va bien. No hay que olvidar que la inversión económica que supone esta técnica es muy elevada, por lo que hay que extremar todas las precauciones para garantizar el mejor resultado. Un informe detallado mantendrá puntualmente informados a los padres intencionales cada semana. En él se incluirán los resultados de todas las pruebas médicas realizadas a la gestante.

Si, por el contrario, la implantación no resultara positiva, se harían nuevos intentos. De hecho, las empresas que comercializan este tipo de servicios suelen ofrecer paquetes que incluyen hasta 3 intentos, con éxito en el 100% de los casos prácticamente.

Para el nacimiento del niño, los padres intencionales deben estar presentes para formalizar los documentos necesarios e inscribir al niño. En este sentido cada país tiene una manera diferente de documentar estos nacimientos, para que luego sean validados en España. Por ejemplo, Estados Unidos lo hace a través de una sentencia judicial; Rusia proporciona una partida de nacimiento complementada con una anotación pública validada en el convenio de La Haya y así sucesivamente. Una vez validados estos documentos, estos niños se inscriben en un registro central y, posteriormente, se traslada el expediente al registro civil de su ciudad. La mayoría de ellos entran ya en España con la nacionalidad española bajo el brazo.

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